Los cuatro pilares de la terapia de Polaridad:

  • El toque terapéutico, que requiere del conocimiento de los distintos circuitos y patrones energéticos por los que circula la energía, para potenciar su flujo o eliminar su bloqueo, desde un profundo respeto y reconocimiento de que la inteligencia está en el sistema y no en la mente del practicante, apoyando en su actuar la fuerza del universo que anida en cada uno de nosotros.
  • El yoga de Polaridad, que consiste en toda una serie de estiramientos y ejercicios ideados para facilitar el libre flujo energético así como su equilibrio. A cada elemento le corresponde unos ejercicios mediante los cuales cada practicante podrá tomar conciencia de sus tensiones y zonas bloqueadas,al mismo tiempo que aprenderá a conocerse y responsabilizarse de sus propios bloqueos, implicándose de una forma más activa en su proceso de autorregulación.
  • La dieta de Polaridad, mediante la cual a partir de las características energéticas de los distintos alimentos que encontramos en la naturaleza, aprendemos a observar la relación existente entre el comportamiento, el estado interior y los hábitos de nutrición, lo que lleva a propiciar la alimentación más válida para el proceso curativo.
  • El proceso psicológico, porque la liberación del flujo de energía pone en movimiento, a partir del proceso de curación del cuerpo, pensamientos, emociones y sentimientos que hay que saber dirigir y acompañar, según el caso. El paciente aprende a tener una percepción clara de sí mismo, de sus sensaciones, emociones y sentimientos tomando conciencia, paralelamente, de su relatividad.